Magia

Emilio Ruiz Barrachina adapta y dirige esta comedia de Chesterton, donde se dirime entre la razón y la religión la posibilidad de lo sobrenatural

Si por algo vale esta obra que Chesterton estrenó en 1913, provocado por G. Bernard Shaw, es por las ideas que se ponen sobre las tablas. Ahora, encajarla en el marchamo de la «comedia fantástica» podría recordarnos a esos juegos teatrales que acometió en su momento Jardiel Poncela con aquello de Un marido de ida y vuelta. Aquí no llegamos a ese punto de absurdez; pero lo que observamos es raruno. Sigue leyendo