Addio del passato

Margarita Gautier se convierte en la cantante de su propia vida en esta versión teatral de La Traviata

Addio del passatoJulio Bravo ha acometido un valioso cambio de perspectiva y ha reconfigurado el papel de Margarita Gautier, aquella famosa cortesana protagonista de La dama de las camelias de Alejandro Dumas que después inspiraría a Francesco Maria Piave para escribir el libreto de La Traviata. Addio del passato recoge el espíritu del aria del mismo nombre de la susodicha ópera. Al igual que esta, se compone de tres actos más ese epílogo en el que se consuma el anunciado desenlace. No deja de ser un melodrama donde el amor de tintes románticos transcurre en la eufórica endeblez de un imposible. Margarita, encarnada por Lola Baldrich, con un punto persuasivo entre el encantamiento y el divismo, cae enamorada de Alfredo Duval de una forma un tanto inverosímil, quizás más motivada por el repudio hacia su amante Raúl que por las habilidades de ese timorato fan al que da vida Fran Calvo, quien en verdad se va creciendo interpretativamente hasta llegar a cierto tenebrismo una vez ha pasado por la patética desesperación del beodo. Que sepamos que la Gautier padece una enfermedad incurable ─quizás habría que retocar el texto en el momento en el que el médico revela el fatídico dictamen, se llega a escuchar algo así como… «¿son buenas noticias?», «me temo que no», «entonces son malas»─ no hace más que ver ese amor improbable como una situación agónica en la que los espectadores poseemos esa información privilegiada y nos compadecemos del pobre desdichado. Sigue leyendo