La fiesta del viejo

Una adaptación de El rey Lear en la realidad argentina, interpretada con vigor en un trabajo coral extraordinario

Solamente por imbuirse en el tremendo quilombo que montan en el primer acto estos tipos de Teatro Polonia llegados desde Argentina, ya merece la pena La fiesta del viejo; una adaptación de El rey Lear que reduce la acción a una hora y media de intensidad caótica. Y es que el acontecimiento está en marcha como si fuera la vida misma, una tarde de celebración como en otras ocasiones allí en el club polaco. Aunque los postres nos depararán una sorpresa que se hacía esperar. El señor Lear, enfermo de Alzheimer, atisbando la desconexión con el mundo, autoproclamándose rey y recobrando por instantes la furia de un engreído rencoroso, ha decidido dar en herencia todas y cada una de sus posesiones a sus tres hijas. Abian Vainstein se sitúa en el centro de la acción con energía inconmensurable, desplegando giros de carácter que lo llevan de la caricia al alzamiento de los puños, del susurro cuidadoso al grito furibundo. Sigue leyendo