Copenhague

El dilema sobre los avances de la física nuclear recreado en el encuentro entre Bohr y Heissenberg de 1941 en la capital danesa

Posiblemente a Michael Frayn le interesó enfocar el dilema ético sobre los avances científicos a través de Heissenberg y su Teoría de la incertidumbre; porque esta le venía excelentemente como metáfora para encarar un asunto que hoy posee gigantescas reverberaciones; tantas, que algunos transhumanistas ya le ponen fecha de extinción a nuestra especie para alumbrar la siguiente. Ahí es nada. Lo cierto es que Hiroshima y Nagasaki fueron «fechorías» pergeñadas por los estadounidenses y que las investigaciones de Oppenheimer y el proyecto Manhattan resultaron expeditivas. Pero, Copenhague, estrenada en 1998 ―también contamos con una versión cinematográfica realizada para la televisión en 2002― pretende habilitar un discurso filosófico sobre las decisiones trascendentales del científico que, como humano, discurre más allá del laboratorio y que es consciente de que el paradigma puede cambiar radicalmente. Seguramente si es conveniente volver a esta obra es porque es necesario recordar que en la próxima ocasión el daño será realmente irreversible. Es más, podemos llegar a pensar que aquel fatídico final de la Segunda Guerra Mundial fue el ejemplo que la humanidad requería contemplar para cuidarse de la hecatombe que nos autodestruya definitivamente. El caso es que Claudio Tolcachir ha recogido el testigo, y sin realizar una apuesta arriesgada ―desde luego, todo es muy comedido―, ha fraguado un montaje que técnicamente no tiene tacha, que resulta satisfactorio, adecuado y tan conciso como le permite el texto. Sigue leyendo

Democracia

Alexei Borodin abre el ciclo «Una mirada al mundo» con la representación del famoso caso de espionaje «sufrido» por Willy Brandt

La figura de Willy Brandt —seudónimo de Herbert Ernst Karl Frahm— es lo suficientemente interesante para los europeos y, también, concretamente para los españoles (no podemos olvidar el soporte que brindó a Felipe González y de cómo el PSOE se asemejó en su alejamiento de los postulados marxistas al SPD, el Partido Socialdemócrata de Alemania). Además, el canciller alemán estuvo por España durante la Guerra Civil y era un gran conocedor, como periodista, de la realidad hispánica. Por lo tanto, aunque esta obra se centre en el Affaire Guillaume, sus repercusiones llegan hasta la actualidad; puesto que la reconstrucción de Alemania y su reunificación han tenido consecuencias muy significativas que están plenamente relacionadas con su diseño. Sigue leyendo