Contra la democracia

Una colección de siete fragmentos satíricos y surrealistas sobre la realidad económica y social que vivimos

Hace casi un año el Teatrul Odeon de Rumanía recalaba en Madrid con su particular montaje de Contra la democracia. Ya en aquel momento señalé que el texto de Esteve Soler me parecía que estaba lleno de gestos demagógicos y de un discurso evidente e infantil. Uno duda si volver a intentarlo, si volver a enfrentarse a esos siete fragmentos con la esperanza de que el director y los actores expriman algo de jugo. Pero es imposible; y no porque el elenco fracase en su tarea. De hecho, todo el grupo se afana con decisión en cada uno de los papeles que les toca interpretar. Si algo ha de ser valorado positivamente en estos sketches del dramaturgo barcelonés es la variedad de estilos dramáticos con los que pretende impactarnos. En el primero, unos futuros padres, en un diálogo quejoso sobre sus condiciones laborales y sobre su insulsa cotidianidad, ven cómo nace su vástago. Un arácnido que se dispone a devorarlos, sería como la contra del insecto kafkiano que se amedrentaba en su habitación horrorizado por su metamorfosis. Aquí el engendro surge empoderado por su instinto depredador. La metáfora es estupenda y visualmente resulta muy atractiva; pero los diálogos críticos con el sistema son de un maniqueísmo inútil. Y así va ocurriendo casi con cada relato. Sigue leyendo