Shakespeare en 97 minutos

Un espectáculo de tintes claramente comerciales y populares que utiliza al dramaturgo inglés como excusa

Shakespeare en 97 minutos - Foto¿Es el título de este espectáculo un gancho comercial? ¿Estamos ante una de esas propuestas que se envuelven en el halo de santidad de un literato para darnos gato por liebre? Pues creo que sí. Parece una función destinada a esos espectadores que buscan pasar un rato divertido y a los que el tema en cuestión les da un poco igual. Ya que no es necesario saber de Shakespeare prácticamente nada. Es más, se recomienda a partir de los 7 años. Sigue leyendo

Parque Lezama

Luis Brandoni y Eduardo Blanco se sientan a discutir en un banco para dirimir sus antagónicas posturas de la vida

La vejez y la soledad se dan cita en el banco de un parque a través de dos ancianos que se complementan en la permanente discusión de sus diferencias irreconciliables. Es decir, una reedición del famoso choque y, a la postre, entrañable, que protagonizaron Jack Lemmon y Walter Matthau (este último aparecía en la adaptación cinematografía de esta obra de Herb Gardner, es decir, I’m Not Rappaport, o sea, Dos viejos chiflados) en varias películas. Aquí tenemos a Luis Brandoni, en el papel de León Schwart, un viejo comunista, fantasioso por convicción y mentiroso por supervivencia (síndrome de Walter Mitty). Se muestra pertinaz en sus narraciones, y su impulsividad lo lleva a denostar sus achaques para evidenciar una valentía osada. A la contra, Eduardo Blanco, es Antonio Cardoso, un conserje de finca, especializado en el mantenimiento de la caldera. Este manifiesta en seguida su irritación a flor de piel por los bulos de su compadre. Entre la envidia y su debilidad corporal, y la asunción de la decrepitud y del miedo al despido, resulta un personaje, inicialmente, furioso. Ambos actores manejan un estilo creíble y acompasado; aunque a Blanco le toca impostar más la vejez y, al principio, chirría un poco. Desde luego, el tono general es de comedia; no obstante, por debajo, el trago es acibarado. Sigue leyendo