Castigo ejemplar, yeah

Vitriólica comedia sobre unos padres en la tesitura de salvaguardar la educación de su hijo

Castigo ejemplar - FotoCon tanto advenedizo descalabrado en los últimos tiempos y todos aquellos que han visto diezmado su estatus, no parece extraño encontrarse a una pareja allanando el despacho del director de un colegio privado y religioso. La misión casi imposible consiste en «extraviar» los expedientes que han abierto la puerta de salida a su retoño de diez años. Su hijo, adelantémonos un poco, es la encarnación de Mefistófeles y este está dispuesto a liderar un movimiento con camino directo al apocalipsis. Básicamente, lo que nos encontramos es una comedia de situación. Allí, encerrados los progenitores, vemos cómo su propia convivencia en tan extraña coyuntura les lleva a cuestionarse el papel que han representado ellos en la educación de su hijo. Él, un abogado que no parece haber atesorado bastante poder ni autosuficiencia, declara que ha entregado esa noble labor instructiva a esa pulcra institución, y que son ellos, en definitiva, los responsables de aquel desvío en su conducta. Rodrigo Sáenz de Heredia es el papá pusilánime que atisba un futuro esplendoroso para su vástago si se convierte en una especie de pilarista con una buena cartera de contactos incluidos en el título de Bachillerato. Su interpretación se balancea entre chispazos de macho alfa y declaraciones que se sumergen en un patetismo verdaderamente elocuente. Sigue leyendo