Juan Luis Iborra ofrece una adaptación vivaz de esta célebre película en el Teatro de La Latina
Después de los esperables resultados obtenidos en el Informe PISA, uno debe hacer el esfuerzo de interesarse por la educación que recibían en un colegio de élite estadounidense unos adolescentes destinados a continuar por el estrecho camino marcado por sus familias. Desde que se estrenara en 1989, El club de los poetas muertos se ha convertido en un clásico de las películas que representan la relación entre docente y pupilo. Ahora, observando la adaptación teatral, con el propio guionista, Tom Schulman, de visita en España, contemplo esta historia de un modo muy diferente. Por un lado, el discurso que desarrolla nuestro afamado maestro me resuena a las soflamas de algunos de esos coachs e influencers que aparecen por las redes. Sigue leyendo
Nada mejor que volver a devorar los entresijos del cine hollywoodiense para comprobar hasta qué punto se llevan perfilando esos productos no solo en busca de abundantes clientes, sino de votantes, de acólitos o de patriotas. Hoy, que vivimos en el paroxismo del algoritmo atomizador, aquello de cómo se pergeñó una de las películas más exitosas de la historia, nos parece pura artesanía; pero, desde luego, merece la pena auscultar las bambalinas, el atrezo y hasta los cambios azarosos.