Cenizas

Avalada por un par de premios en Cataluña, llega ahora a las tablas madrileñas

Cenizas - FotoA Jacob no le duele lo que le tiene que doler y eso termina en dolencia de su propio dolor, y los demás no pueden soportar que no te duela. ¿Quiere hacer usted el favor de llorar un poco por la muerte de su padre? ¡Maldita sea, es tu padre! Pero el padre de Jacob, no fue un padre padre, sino un semillero de circunstancias. Ruth, la hermana que acoge a ese muchacho descontrolado emocionalmente, se aferra a sus triunfitos atléticos mientras los amantes y los medio novios aparecen y desparecen cumpliendo, también, otras tareas gimnásticas. Se adentra en el piso, en visitas tentadoras, la novia del hermano exitoso, del abogado que pronto dejará Gerona (sic, en la obra) para arribar a Madrid; una joven que carga con su libro favorito, El poni rojo de John Steinbeck. El novelista estadounidense es una especie de espíritu alentador en toda la obra; puesto que uno de los rasgos que caracterizan su escritura es el tratamiento moral que concede a sus personajes, el respeto que tiene por los más débiles y la búsqueda de las razones que los han hecho así. Lo encontramos en Las uvas de la ira y, por supuesto, en De ratones y hombres. Sigue leyendo