La donna immobile

Un montaje que plasma, con un cuestionable discurso, la violación de una mujer y sus derivas socioculturales

Poco tiene que ver a la postre el cuento popular escrito por Giambattista Basile en el siglo XVII, titulado «Sol, Luna y Talía», donde esta última es violada por un rey, con «La bella durmiente». La dramaturga Rakel Camacho ha querido aunar en un mismo espectáculo, la recreación cruenta y evidente de aquella historia —nada que ver con aquella de los hermanos Grimm— con elementos contemporáneos sobre violaciones y cuestiones diversas sobre el sexo masculino. Digamos que la adaptación se consume en la primera media hora. En esta asistimos a un brutal acto de aparente necrofilia (si aceptamos que el estado de la protagonista va más allá del sueño), próximo a la pornografía, donde Trigo Gómez, un príncipe azul que va de picnic por el campo, se ensaña sobremanera con la chica. Sigue leyendo