Desde Berlín

Andrés Lima combina sexo, drogas y rock and roll en su particular tributo al cantante neoyorkino

Desde BerlínAsistimos a la escenificación de unos poemas, de unas canciones escritas por un superviviente de aquellos años setenta y ochenta donde la droga abrió la espita de las vidas fracasadas de aquellos que jugaron a la efímera escapatoria. Aquí, se presentan aquella Caroline de Lou Reed, de su disco Berlín (1973), y Jim; un yonqui y una puta, su mundo marginal, aunque esta vez sobre sábanas limpias y una estética posmoderna de videoclip que aligera la violencia y el dolor. Morir así es menos. Crujirle la cara a tu chica con los versos del neoyorkino entre la oscuridad hace el trago menos amargo. Porque uno no sabe cómo tomarse Desde Berlín, si desde un romanticismo ciego de nostalgia, amparado únicamente por la idealización del amor o por una incongruente historia de unos personajes que, sin fingir quiénes son, parecen vivir en ese Perfect day (cantado en esta ocasión por Antony Hegarty) donde la ironía requiere segundas y terceras lecturas. En definitiva, la propuesta de Andrés Lima puede tomarse como una sublime balada hacia la terrible aniquilación o como el encuentro fugaz de dos enamorados sin más asideros que ellos mismos mientras su derruida vida real se soslaya y donde la desgracia de los hijos casi abandonados apenas se esboza. Conviene desde luego acercarse al disco de Lou Reed, a sus letras, a su experiencia, para ampliar una propuesta escénica que puede confundir por su esteticismo. Sigue leyendo