El escondido y la tapada

Los jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico se enfrentan a esta comedia poco representada de Calderón de la Barca

Foto de Mauro Testa

Quizás la mejor forma de que se puedan bregar las generaciones jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico es embarcándolos en una comedia de capa y espada. Fundamentalmente, porque permite un movimiento escénico más ágil, menos sentencioso y deja que la energía flote con suficiente consistencia. Eso es lo que ha logrado Beatriz Argüello, quien ha compactado mucho al grupo desde el prólogo, cuando van con el capote encima configurando una melé de chismosos. Ahí ya conocemos a don César, que nos deja a un Sam Arribas con donosura y confianza en los extensos parlamentos del comienzo. Nos anuncia que cuenta con dos amantes y que viene huyendo, pues ha matado en un duelo al hermano de una de ellas, Lisarda. Sigue leyendo

Nada

Obra de Carmen Laforet es adaptada con mucha consistencia dramática, a pesar de sus excesos narrativos, en el Teatro María Guerrero

Nada - Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Lleva Joan Yago unos cuantos años dejando su impronta en el teatro nacional con una insistencia preponderante de la narración; como ya comprobamos con Breve historia del ferrocarril español o, esta temporada, con su peculiar visión del Congreso de Viena en Le congrès ne marche pas. Ahora, con la adaptación de la novela que Carmen Laforet ambientó entre octubre de 1939 y febrero de 1940 se insiste en los procedimientos narrativos. Este hecho, que resulta, desde luego, coherente, supone un lastre para un espectáculo que se alarga más allá de las tres horas de manera innecesaria. Sigue leyendo