The Tempest

La compañía griega Push Your Art adapta el clásico de Shakespeare con un montaje dinámico y atractivo

Las interpretaciones que se ciernen sobre La tempestad son múltiples y cuesta identificarse plenamente con alguna. Lo que sí es cierto es que resulta misteriosa y anacrónica para el tiempo en la que se compuso. Es fácil caer en la tentación esotérica, cuando aceptablemente puede tomarse como una comedia destinada al divertimento del respetable y a la manifestación de cómo se gana y se pierde el poder. Aunque indudablemente la magia de Próspero, perfeccionada en esa isla a la que fue exiliado forzosamente, posee una importancia determinante. Podríamos tomar esta obra como un largo epílogo, pues partimos in medias res, y el acontecimiento, con un embrollo más liviano que en otras composiciones de Shakespeare, sirve realmente para devolver las cosas a su sitio adecuado; es decir, que el gran protagonista recobre el ducado de Milán, y que su hija lo herede. Por supuesto, que los mensajes que subyacen a toda esta alegoría, donde se echa mano de la masque para que el asunto sea más divertido, son variadas. Sigue leyendo