Monta al toro blanco

Cuatro relatos que satirizan políticamente sobre una Europa en permanente tensión ante un futuro aciago

Foto de Carmen Prieto

La incuestionable mirada satírica de Íñigo Guardamino se inmiscuye en nuestra Europa y su devenir. Tema verdaderamente necesario y, en absoluto, manoseado. Digamos rápidamente que las cuestiones que aborda resultan verosímiles, inteligentes y, además, pavorosas. También reconozcamos que, a pesar del tono humorístico, se ha puesto algo más serio en el lenguaje; no parece aspirar el autor a remarcar con chistes sorpresivos cada frase de cada diálogo ―como suele ser habitual en él. Y si ha rebajado la comicidad, ha aumentado el análisis y, por lo tanto, la profundidad de casi todas las piezas que componen este fresco tremebundo de un futuro que podría llegar ipso facto. Asistimos a cuatro piezas que se nos ofrecen entremezcladas. Todas ellas podrían interpretarse como las pesadillas de una Alta Representante de la Unión Europea, quien ha decidido echarse la «siesta de la cuchara» antes de reunirse con los Ministros de Exteriores. No faltan los aderezos mitológicos sobre el Rapto de Europa, varias interpolaciones, como esa interesante declaración engreída de un chino, un estadounidense, un árabe y un ruso portando la balsa hinchable donde terminarán los europeos; o el tema musical tan hortera y pegadizo que los espectadores deberán tener verdadero cuidado si no quieren que el estribillo les retumbe durante una semana. Sigue leyendo