Oleanna

Luis Luque dirige el clásico contemporáneo de David Mamet sobre las ambiciones vitales de un profesor y su alumna

Foto de Miguel Ángel de Arriba

Nuestro mundo actual es, a marchas forzadas, casi un trigger warning (aviso acerca del daño emocional que puede provocar el contenido de un libro, una película, etc.) en sí misma. La vida duele más que nunca. Las asociaciones de ofendidos por cualquier causa se multiplican y su altavoz es enorme. El lenguaje se transforma hasta el paroxismo con tal de que nadie se vea perturbado. El sentido figurado es un riesgo que no podemos correr. La ironía es una desfachatez. El humor es para los callejones oscuros. La Oleanna de David Mamet cobra más vigencia si cabe. Un abrazo de consuelo, dentro de un contexto cultural conocido y dominado, y no rechazado; es considerado por Carol no ya como una intromisión en su esfera íntima o un gesto desagradable, sino directamente como un abuso sexual. Algo que ahora mismo no me extraña. Podemos encontrar razones diversas y complejas para entender qué está ocurriendo con la libertad de expresión, con las formas de comunicación y con esa finura de piel que se le está poniendo a gran parte de la sociedad. Sigue leyendo