Othello

Marta Pazos y Fernando Epelde intervienen la obra de Shakespeare dándole mayor protagonismo a Desdémona

Othello - Foto de Estela Melero
Foto de Estela Melero

Enmendarle la plana a William Shakespeare; pero envolviéndose a su vez con su prestigioso marchamo autoral. Quizás lo pertinente sería repudiar y abandonar esta obra, pues en ella, de forma horrorosa, se asesina a una mujer. Uno ya se harta de que el mismo discurso, como un engrudo de seudofilosofía feminista, sin desarrollo, sin cuestionamiento de la realidad, anclado en repeticiones de términos vacíos y falaces, ya convertidos en tópicos que repite todo el mundo como un mantra, valga para justificar cualquier intervención teatral. Lo llevamos viendo demasiado tiempo sobre los escenarios y claramente falta atajar los conflictos con más enjundia y con una disposición poética que se haga cargo de la complejidad humana. No se puede seguir utilizando al famoso patriarcado como gran chivo expiatorio de cualquier desgracia femenina (y, en cierta medida, masculina). El patriarcado ha terminado. No existen instituciones esenciales en nuestro país que sustenten una cosmovisión que antes sí era refrendada por las familias, por la Iglesia y por el Estado. Sigue leyendo