Cucaracha

Julián Fuentes Reta se pone al frente de este drama de Sam Holcroft que se dirime entre lo humano y lo animal

La pregunta con la que intentan captar nuestra atención («¿la educación puede salvarnos pase lo que pase?») tiene una fácil respuesta: no. La educación no es la panacea y únicamente los ingenuos contestarían que sí. Si el objetivo de la educación es el desarrollo de la libertad de cada alumno, entonces dependerá de las elecciones de esos discentes en su madurez salvarse más o menos (entiendo que de una existencia profundamente insatisfactoria o de provocar un mal irreversible). Verdaderamente, el planteamiento de esta obra sigue los cauces estrechos de la mayoría de las distopías que pueblan la literatura y el cine. Las premisas angostan las resoluciones y obvian factores que después brotan en la realidad. Sam Holcroft presentó este texto en 2008 y creo que, según lo vamos observando en la representación, descubrimos que le falta hondura. Sigue leyendo

Una cuestión de formas

La obra de Neil LaBute discurre por los marcos de la comedia romántica para indagar sobre la metamorfosis de las personas a través de la intervención artística

Una cuestión de formas - Foto de Geraldine Leloutre
Foto de Geraldine Leloutre

La confusión moderna entre estética y arte daría para una obra mucho más filosófica si Neil LaBute, quien publicó este texto en 2001, para después trasladarlo él mismo al cine con el título Por amor al arte (traducirlo más fielmente como Una cuestión de formas es mucho más sugerente; porque incide tanto en las convenciones culturales como en el debate formalista que se puede plantear hoy en las dramaturgias contemporáneas) no la hubiera ahormado con los clichés de la comedia romántica. Los productos de este género, previos a la explosión de las redes sociales y el uso permanente del teléfono móvil, se antojan pacatos en los modos, ingenuos en los empeños costumbristas de antaño. Todo ha cambiado en exceso en la comunicación. Sigue leyendo