Largo viaje del día hacia la noche

Juan José Afonso ofrece una versión del clásico basada en un sólido trabajo actoral

Largo viajeNo hay obra de teatro de Eugene O´Neill que demuestre con mejor tino el proceso de implosión familiar que Largo viaje del día hacia la noche (también conocida como Largo viaje hacia la noche). Es un ejemplo para cualquier escritor de cómo se debe dosificar la información, de cómo el pasado debe ir penetrando en los diálogos evitando que los personajes se conviertan en narradores. Esto, generalmente, implica que la obra dure más, que el ritmo sea más lento y así ocurre con esta función que llega hasta las dos horas y cuarto. La duración es una virtud. Podríamos sentarnos en la butaca sabiendo que lo que vamos a contemplar es una cuasi autobiografía de O´Neill en un día de 1912, aunque escrita en 1940 (considera: «creo que es la mejor obra que he escrito». Considera, también, que no debería representarse hasta que pasaran veinticinco años; algo que no ocurrió), saber cómo fue su vida y, aun así, aceptar que las familias tienen tabúes, códigos y maneras que se pueden revelar de sopetón. Sigue leyendo