La gran ilusión

Lluís Pasqual regresa a Eduardo de Filippo con elenco argentino para propiciar un mero entretenimiento en los Teatros del Canal

Foto de Carlos Furman

Planteemos si era necesario el programa doble, es decir, insistir con el proyecto que en su momento Lluís Pasqual tituló A teatro con Eduardo. Ahora se nos «vende» como La gran ilusión, aunque el nombre solamente sea indicado para la extensa segunda parte y que es adaptación de la obra La gran magia del dramaturgo italiano. El primer cuadro procede de Señor y gentilhombre, que escribió en 1928. Y pienso que sobra, que no termina de engarzarse con lo que viene después, que es un ejercicio pirandelliano de metateatro que ya hemos visto copiado demasiadas veces en estas últimas décadas. Es un divertimento, donde unos cómicos ensayan su función de la tarde y evidencian que aún les queda mucho para tenerla lista. Así que el apuntador (un Paco Gorriz muy gracioso) tendrá que intervenir «demasiado» para llevar hasta la exasperación al director-protagonista. Poco más, porque no hay más camino que trazar. Sigue leyendo

¡Nápoles millonaria!

En el Teatro Español se representa esta magnífica adaptación que Eduardo de Filippo escribió durante la segunda guerra mundial

Foto de Jesús Ugalde

En esta gran obra de Eduardo de Filippo está aunado gran parte de nuestro pasado europeo, ahora que los rumbos económicos son dirigidos por trileros más fantasmagóricos y aviesos, y que la expresión «fascista» es un esputo sin la significancia y la hondura precisa. Cada día olvidamos más de dónde venimos, de nuestras paces y de las luchas ganadas y perdidas en el olor de la sangre y de la destrucción. ¡Nápoles millonaria! se vertebra como una tragicomedia, tan agridulce como angustiosa, con dosis de hipocresía y de avestrucismo para negar la mayor, y posee moraleja y moralina, y lecciones ejemplares sobre la avaricia, la insolidaridad, el abuso y los sencillos mecanismos de un mercado tangible y escurridizo que pertenece a otra época, tan analógica como lógica. Posee también una ternura entreverada de una picaresca que percibimos mucho como nuestra. El estraperlo es un modo de supervivencia que surge una vez el estado marca los precios de los productos (bastante a la baja), como ocurrió igualmente en España durante los años cuarenta, cuando las fórmulas autárquicas propiciaban el mercado negro, mientras las cartillas de racionamiento no daban para lo mínimo.  Debió escribir esta obra a mediados de 1944, la publicó y la puso en escena al año siguiente, el 15 de marzo de 1945 en el Teatro di San Carlo de Nápoles. Incluida dentro de su colección Cantata dei Giorni dispari (esos días dispares o negativos), donde, aparte de la popular Filomena Marturano, también aparecen Questi fantasmi, dirigida por Oriol Broggi o Le voci di dentro, con Toni Servilo que hemos podido ver representadas en nuestros escenarios en grandes montajes en los últimos tiempos. Sigue leyendo