Deadtown

Los hermanos Forman presentan un espectáculo de varietés, circo y cine mudo que recuerda al Lejano Oeste americano

Foto de Irena Vodáková, Jana Lábrová y Josef Lepša

Todo apuntaba a espectáculo trepidante bajo el auspicio de unas Naves del Matadero en búsqueda irrefrenable por la vanguardia; pero si reflexionamos detenidamente sobre lo que presentan los hermanos Forman, la verdad es que termina por ser decepcionante. Tanta parafernalia, con ese amplísimo equipo, ofrece un montaje insustancial que se lo juega todo a una serie de procedimientos técnicos y circenses que, a estas alturas, no son para tanto. Y es que resulta que la primera media hora de la función consiste en una colección de canciones country, de trucos de magia —destinados a espectadores ingenuos—, de malabarismos con bicicleta, de coreografías de patinadores, de bailes ad hoc ejecutados impetuosamente. Acompañados por una orquestina en un escenario con partes móviles que se asemeja a aquellos salones del Lejano Oeste con varietés. Sigue leyendo