Dalí versus Picasso

Una arrabalada con genios. Picasso y Dalí se retan escénicamente en la última creación de Fernando Arrabal

dalivspicasso_escena_23En la imaginación de un niño mayor, de un jugador profesional, de un bromista sometido por sus propios complejos, se manipula cual marionetas a los pintores más célebres del siglo XX, nacidos en España y referentes de mundos tan antagónicos y cercanos como sus obsesiones, su labor pictórica o su afán por el dinero; modernos y carpetovetónicos a partes iguales, dos egos para la discusión, amamantados por sus musas. Eso es lo que hace, en esta ocasión, Fernando Arrabal. Estamos en París. Estamos en 1937. Estamos con Picasso y ha llegado Dalí. Unos lienzos girados. Unos raíles sorpresivos que conducen objetos, animales, Construcción blanda con judías hervidas (el famoso cuadro de Salvador Dalí que había pintado un año antes y que debe confrontar con el Guernica y con su propio autor). También están las judías hervidas frente a los espectadores, dentro de una olla, bien calientes, humeantes, olorosas. Son degustadas por los artistas como píldoras que los proyectan al trance de su devenir. Se cruzan las Españas, la tozudez de Picasso, el ramalazo de Dalí, los cuchillos de Dora Maar —de la que únicamente escuchamos su voz— que tan solo consiguen atemorizar por un momento al genio de Málaga; se cruzan, también, las ambiciones monetarias, las discrepancias interpretativas, Barrabal, un geniecillo que los pone a bailar en danza ritual y que los vapulea a su antojo, y la Guerra Civil, como un paisaje lejano que ellos observan en la prudente distancia de unos aburguesados. Sigue leyendo