La fiesta

Comedia agridulce sobre la decadencia de un matrimonio, cercado por la miseria y el aburrimiento

La fiesta - FotoA veces ocurre que todo el pescado está vendido a los quince minutos, que uno apenas espera la tragedia, ni la sorpresa; entonces, el foco, si el espectador no quiere caer en el tedio, apunta hacia otros aspectos, como el montaje, el movimiento de los actores y su actuación, o esos detalles casi inapreciables que un buen director sabe introducir para mejorar un texto que, como pasa en este caso, se agota en sí mismo. Igual podría durar tres horas, la vida entera o veinte minutos. Como esas pobres gentes del neorrealismo italiano o español que recordamos, por ejemplo, de Rocco y sus hermanos o de Surcos, donde las madres y los hijos, las madres y los maridos, sucumben al ritmo de un lenguaje repetitivo y moral, a unas costumbres dominadas por el machismo imperante, a una pescadilla que se muerde la cola cuando la miseria y el hambre marcan el día a día. La fiesta (1999), del dramaturgo italiano Spiro Scimone, expone la lucha dialéctica y vital de tres individuos atrapados por un devenir incierto. Sigue leyendo