Cádiz

Gabriel Olivares dirige esta entretenida comedia sobre tres hombres que ponen a prueba la entereza de su amistad

La crisis de los 40 o la llegada a esa frontera simbólica ya no es lo que era. Ahora, los hombres llegan a esa edad desde caminos bien distintos. Unos se acogen a la tradición y se asientan matrimonialmente y con descendencia, otros quieren retrotraerse a su mocedad con alguna novia más joven y otros parece que no han terminado de encaminarse en el rumbo apropiado. Existen más posibilidades, claro; pero Fran Notes ha elegido a tres tipos para crear una comedia burguesa (burguesita), de situación, de pasar el rato, de no molestar demasiado y de hacer reír amablemente. Desde el punto de vista escritural hay que reconocer que técnicamente está perfilada con sapiencia y oficio. Cada elemento está en su sitio y la estructura tripartita se divide con equidad. Otro asunto es el calibre y la transcendencia con la que se quiera navegar. Cádiz no se mete en jardines posmodernos, en teorizaciones sobre las «nuevas masculinidades», ni en posibles ofensas al feminismo dominante (con esto ya queda bien perfilado el tipo de humor. Tirando a blanco). Un variadito de roles masculinos, con sus semejanzas y sus diferencias, para que gran parte del público pueda sentirse identificado o pueda descubrir a algunos de esos especímenes en la vida real. Cada acto transcurre en la casa de un protagonista; y, entre medias, se introducen unas breves narraciones que hilan perfectamente el argumento para favorecer el dinamismo. Así avanza la historia, con unos saltos anuales que reconfiguran el contexto y que agitan los ánimos aún cadentes. Sigue leyendo