Los célebres personajes lorquianos «reviven» en el Teatro Lara gracias a las magníficas interpretaciones de Pilar Ávila y Pilar Civera
Indagar en uno de los personajes centrales del teatro español contemporáneo supone un claro esfuerzo por hallar un hálito de humanidad. Bernarda Alba representaba la reciedumbre más impositiva y destructora. Su estricta moral era un dechado de conservadurismo atroz, un anclaje a ideas y a tiempos que no cedía ni un ápice a la justicia y a la comprensión de cualquier derecho en sentido moderno. Pilar Ávila ha tenido la gran idea de situarnos al final de su vida, después de transcurridos ocho años desde aquel desgraciado suicidio de su hija Adela. Resulta interesante, podemos pensar —entre otras muchas cuestiones—, cómo una mujer tan fuerte es dominada tanto por las costumbres hasta el punto de ser, no solo absorbida por ellas, sino en convertirse en su adalid. Sigue leyendo