El muerto disimulado

Se representa por primera vez esta obra de la portuguesa Ángela de Azevedo a cargo de Teatro a bocajarro

El muerto disimulado - FotoYa se dio cuenta en 2019 en las tablas del Corral Cervantes de La Margarita del Tajo que dio nombre a Santarén, una de las tres obras que se conservan (o de las que se tienen noticia) escritas por Ángela de Acevedo. Ahora, los jóvenes de Teatro a bocajarro acometen el proyecto de adaptar El muerto disimulado. Resulta un tanto reiterativo afirmar que apenas conocemos detalles fehacientes sobre la vida de esta dramaturga portuguesa que escribía en español allá por el siglo XVII y que fue dama de honor de la reina Dª Isabel del Borbón. A tenor de lo observado y leído, no parece esta comedia de capa y espada una pieza sobresaliente, pues la autora se excede en el embrollo más de lo aceptable, y fuerza el final feliz exigiendo unas tragaderas morales a uno de sus protagonistas que cuestan mucho digerir. Lo que sí es cierto es que los adaptadores Laura Garmo y Nacho León se han permitido ciertas licencias propias del teatro contemporáneo para que la ironía, la música, las reivindicaciones feministas hoy ineludibles y el leve aligeramiento del argumento anulando algunas subtramas; y todo ello logra momentos de gran confraternización con el público. Sigue leyendo

La margarita del Tajo que dio nombre a Santarén

Una sencilla versión sobre esta tragedia, escrita por Ángela de Azevedo, que da cuenta de la vida de santa Irene

Ante todo, creo que es muy loable que una compañía joven como Los Martes, No lleve esta obra tan desconocida a las tablas. Pues hablamos de una comedia de santos de la portuguesa Ángela de Azevedo, de quien apenas se conocen datos sobre su vida. Sencillamente, sabemos que vivió durante el siglo XVII, que estuvo al servicio de Isabel de Borbón y que escribió otras dos obras más. Lo cierto es que La Margarita del Tajo nos muestra una situación brutal basada en la hagiografía de santa Irene de Tancor (ca. 635 – 653) y que, como bien explica el título, dio nombre a la ciudad, próxima a Lisboa, de Santarén. Por otra parte, esa inquina se hace más evidente por la adaptación que han llevado a cabo María Gregorio y Anaïs Bleda; pues el argumento queda reducido a una serie de acciones directas y con muy pocos recovecos, que hubieran hecho falta para redondear a los personajes fundamentales. Y no porque la propia tragedia contenga muchos papeles (apenas se han quitado unos pocos); pero la ambientación es algo pobre ya que no se da tiempo para madurar ciertas situaciones. Esto se percibe en la introducción. Unos largos minutos entre las ondas del río sobreimpresionadas en la pantalla más la representación casi mímica de encuentros fortuitos que pueden dejarte sin asidero. Resulta confuso ese entrar y salir de individuos aún sin identificar. Sigue leyendo