Amanda T

El Teatro Fernán Gómez acoge un drama que documenta un caso de ciberacoso a una adolescente canadiense

Lo viral es el concepto que implementa un plus —muchas veces estratosférico— a diversos acontecimientos que nos llegan como un eco fulgurante desde lugares que antes resultaban vedados o ignotos. En algún aspecto, las causas de esa viralidad —en ocasiones— nos son desconocidas; otras, sin embargo, son consecuencia de características que bien ha explotado la publicidad. El suicidio de la joven canadiense de quince años Amanda Todd en 2012 fue excepcional precisamente porque su vídeo de despedida en Youtube logró una tremenda repercusión. Lo macabro y, de nuevo, lo irónico en nuestra postmodernidad, son que hasta una agónica declaración de sufrimiento tuviera la pátina del producto pop. Ella misma se había preocupado de grabar su pequeño film de casi nueve minutos utilizando unos carteles —recuerdan, de alguna manera, al videoclip «Subterranean Homesick Blues», de Bob Dylan— que sustituyen las palabras que Amanda podría haber pronunciado. Así ganó en efectividad y capacidad de difusión en otras lenguas, ya que favorecía su traducción. Sigue leyendo