Ante la jubilación

Se nos queda algo anticuado en su trascendencia ética el valorado texto de Thomas Bernhard que dirige Kristyan Lupa

Foto de Felipe Mena

Esta obra es un claro ejemplo de que algunos acontecimientos teatrales requieren un público idóneo para completar el proceso de ida y vuelta. Así, Ante la jubilación se observa desde el Madrid de 2018 como una tragicomedia desencajada de la historia y descontextualizada. Digamos que no nos dice tanto como debiera, porque nosotros no estamos «contagiados» por el zeitgeist alemán. No estaría mal desenmascarar a un magistrado franquista blanqueado por nuestra joven e imperfecta democracia sin separación de poderes. Que al ministro Filbinger, un auténtico hipócrita, se le descubriera su pasado como juez nazi tiene su punto, y permite una inspiración dramatúrgica que entronca con una sociedad aún en proceso de transformación, allá por 1979. Nos situamos el día 7 de octubre, aniversario de la muerte de Himmler. Como todos los años, Rudolf celebra una cena, y este no será distinto. Durante más de tres horas asistiremos a una cotidiana secuencia, densa en algunos momentos, para diluir una atmósfera entreverada de patetismo y drama, de cínico humor soterrado en la evidencia de una manifestación entre macabra y cutre, nostálgica de una estética y de una visión del mundo que pudo acabar con los fundamentos de Europa. Sigue leyendo