Poeta (perdido) en Nueva York

Jesús Torres ofrece un espectáculo visualmente atractivo para configurar a un Lorca confuso

Si uno compara este espectáculo con Puños de harina, comprobará que Jesús Torres es un tipo que pone toda la carne en el asador, que ofrece entusiasmo y que habla de tú a tú al espectador. Pero aquí hablamos de Lorca, y yo ya no sé en qué posición situarme. Lo que lleva ocurriendo con el dramaturgo granadino en las últimas décadas es digno de estudio. Es una fascinación desmesurada. Es el tótem al que se agarran muchos (todos) para seguir viviendo del teatro. Sigue leyendo