Personas, lugares y cosas

Irene Escolar impone su maestría para protagonizar este drama de Duncan Macmillan sobre adicciones en el Teatro Español

En nuestra sociedad la droga corre por doquier, quien no lo vea es porque no ha mirado suficiente. Muchas, muchísimas de nuestras violencias tienen detrás adicciones a los estupefacientes. De la farándula sabemos (así lo van revelando sin pudor sus gentes) que es un sector idóneo para el enganche a las sustancias (véase la exitosa serie Yo, adicto). Gentes especiales que se atreven a subirse a un escenario, a ponerse delante de una cámara, a enfrentarse a un público que no asume que frente a ellos no está el personaje que tanto lo fascina, sino una persona. Sigue leyendo

Kill me

Marina Otero construye una performance con los habituales elementos del teatro posdramático para redundar en el tema de la salud mental

Kill me - Foto de Pablo Lorente
Fotografía de Pablo Lorente

En los entresijos del arte contemporáneo, las obras cargadas con una compleja conceptualización elaborada con formas que desbordan los marcos referenciales se entremezclan con otras (la inmensa mayoría) que únicamente son copias de procesos, plagios de emulsiones y repeticiones de técnicas dramatúrgicas en ese cajón de-sastre que es el teatro postdramático. Para mí, una de las claves es filosófica. Si la propuesta carece de ideas, el cliché se impone. Esto es lo que ocurre aquí. Vayamos directamente al final. ¿De verdad Marina Otero ha cerrado su performance haciendo una recreación del «Wrecking Ball», de Miley Cyrus? Igual desnudez y delgadez. Sigue leyendo