Alegría

El Circo del Sol vuelve a instalar su carpa en Madrid para recuperar uno de sus espectáculos fetiche con una pátina de modernidad

Alegría - Circo del SolCuando acudimos a la carpa instalada en el Escenario Puerta del Ángel, debemos tener muy en consideración que este espectáculo está remozado, que Alegría fue diseñado para representarse allá por 1994 y que, desde entonces, nuestra mirada se ha acostumbrado a una especie de locura Guinness, de a ver quién puede más. Hazañas absurdas y sorprendentes pululan al unísono por las pantallas del mundo. Por ejemplo, atletas de parkour se acomodan en algunas instalaciones urbanas. Otros deportes de riesgo se han insertado en las ciudades, como el skate. Y hasta formatos televisivos, replicados en distintos países, como Got Talent, dan mucha cabida a números circenses de gran dificultad y aparente peligro. Por no hablar de todos esos vídeos virales que nos descubren a insensatos jugarse la vida por un narcisista selfie. Este es nuestro hábitat contemporáneo en el que debe anidar una manifestación artística repleta de artesanía como esta que crearon en su época Gilles Ste-Croix y Franco Dragone, y que ahora dirige con pulso firme Jean-Guy Legault.

Es un entretenimiento tan perfecto en su ejecución y en su belleza como convencional para los usos circenses de la actualidad, que los propios fundadores del Circo del Sol han propiciado. Es decir, hay demasiados circos sin animales, hibridándose con otras artes escénicas como el teatro, la danza o la performance, que se han acogido a este modelo. Asimismo, por supuesto, como producto de consumo, como fetiche para degustar dentro de un estatus elevado. Pues también hay que tener en cuenta que asistimos a una propuesta que incluye un descanso de veinticinco minutos para recargar palomitas, bebida y adquirir material de merchandising. Todo ello implica, como afirmaba más arriba, que no se contemple el espectáculo con una dosis mayor de inocencia. Digamos que estamos acostumbrados a ciertas representaciones como la que ofrecen la contorsionista mongola Oyun-Erdene Senge o la china Yan Zhuang con su dominio de los hula-hops. Son ejercicios estupendamente perfilados, que sosiegan el montaje general, antes de adentrarnos en el colofón; pero que ya no sorprenden tanto. Igualmente ocurre con la actuación del malabarista, quien se afana con una cantidad de objetos que no supera proezas que encontramos en todo tipo de eventos televisivos. Nuestra necesidad de récord «olímpico», «mundial», estratosférico, sí que se ve aplacada por otros acontecimientos que transcurren a lo largo de las dos horas de duración. Comenzar con la vistosidad de las barras acrobáticas es marcar la exigencia con notable fuerza. Las pértigas requieren una habilidad y un equilibrio apabullante, sobre todo, con saltos mortales de enorme complejidad, dentro de una coreografía engrasada hasta el último detalle, que nos ofrece una limpieza que impregna la función. En este sentido, el final nos eleva la impresión de nuevo; pues los trapecios volantes suponen un ascenso de la adrenalina que nos deja un grandísimo sabor de boca. La coordinación resulta precisa y la realización contiene ese ajuste idóneo in extremis, que concita toda nuestra efusión. Además, este número concretamente ha ganado en amplitud para fomentar un arco de espera y de margen superior en el encuentro entre los «impulsores» y los acróbatas en sus giros.

Entre ese preámbulo sobrecogedor y este desenlace subyugador se dan otros momentos, como los saltos en los suelos elásticos y los trampolines situados en dos líneas diagonales que, en alguna medida, se quedan un tanto bajos y alejados de la visión de muchos espectadores. Bastante distinta es la aparición del samoano Falaniko Solomona Penesa con todas esas antorchas de fuego volando entre sus manos a gran velocidad, mientras distintas llamaradas surgen del suelo con el ritmo de la batería al fondo imprimiendo una cadencia fascinante que sorprendía mucho a los niños en las gradas («Esto, U, te gustó mucho, ¿verdad?». «Era alucinante»). También a los más pequeños, desde luego, les hechiza el jugueteo constante que propician los payasos. Los españoles Pablo Gomis y Pablo Bermejo generan una mezcla de gag infantil, emotivo, de relación amor-odio, con sketches más disparatados con la participación de algún asistente. Por otra parte, empastan muy agradablemente toda esa tormenta de «nieve» que flota por todo el espacio con su peculiar manera de limpiar la pista después. Lo cercano y lo asombroso conviven con gran elegancia; porque sorteando a esta pareja y, a la vez, entreverándose con ellos, deambulan otros personajes que pretenden narrar un argumento abstracto ─demasiado inconcreto, diría─ con el sr. Fleur a la cabeza, quien se ha apoderado de un cetro mágico para hacer de las suyas. Hasta que los Aristócratas, todos esos personajillos extraños e inquietantes, recompongan la energía de la naturaleza. En estos apreciamos el excelente trabajo de vestuario que ha ideado Dominique Lemieux, con una caracterización cargada de fantasía e imaginación, con un gusto exquisito por la gama de los verdes y los azules. Frente a ellos, la Cantante de Blanco nos transmitirá con auténtica pasión el célebre tema que da nombre al show, compuesto por René Dupéré.

Efectivamente, nadie se va a sentir defraudado por un espectáculo de esta categoría, con esa organización tan milimétrica. Y aunque contemplemos algunos números con esa mirada viciada del presente, el conjunto supone un gratísimo disfrute.

Alegría: bajo una nueva luz

Creadores originales: Gilles Ste-Croix y Franco Dragone

Director: Jean-Guy Legault

Director creativo: Daniel Ross

Diseñadora de vestuario: Dominique Lemieux

Diseñadora de accesorios: Anne-Séguin Poirier

Diseño de iluminación: Mikki Kunttu

Compositor y arreglos musicales: René Dupéré

Director musical y arreglos musicales: Jean-Phi Goncalves

Coreógrafa acrobática y diseñadora acrobática: Émilie Therrien

Diseñadores de sonido: Jacques Boucher y Jean-Michel Caron

Diseñador de equipos de aparejos y acrobacias: Pierre Masse

Diseñadora de maquillaje: Nathalie Gagné

Intérpretes y artistas del Cirque du Soleil: Yan Joann Zhuang, Oyun-Erdene Senge, Yulia Makeeva, Alexey Turchenko, Falaniko Solomona Penesa, Pablo Gomis, Pablo Bermejo, Sara Formoso, Slava Polunin, Nicolai Kuntz, Roxane Semiankiv,…

Escenario Puerta del Ángel (Madrid)

Hasta el 16 de febrero de 2025

Calificación: ♦♦♦

U: ♦♦♦

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