El Teatro María Guerrero se introduce en un futuro distópico con este sugestivo montaje de Tiago Rodrigues

No han faltado a lo largo de los últimos decenios historias ─la mayoría expresadas a través del celuloide─ que en el contexto futurista de la exploración del cosmos nos han permitido reflexionar acerca de la humanidad, de su supervivencia; pero también de las esencias íntimas de cada individuo cuando las circunstancias extraordinarias cuestionan su propio devenir e, incluso, su responsabilidad con aquellos que vivirán posteriormente. Así ha ocurrido desde Solaris y, en fechas más recientes, con Ad Astra, Passengers, Moon o, cómo no, The Martian. Precisamente esta última es la que nos puede venir servir más para establecer comparaciones. Ahí vemos reflejada la hostilidad de Marte, a donde ha sido enviada Amina (etimológicamente significa «segura» y «honesta»). Sigue leyendo