La artista Cris Blanco indaga en los vericuetos de la mentira y de la memoria para crear un artefacto repleto de atractivo

Es probable que Cris Blanco tenga oculto un jergón en algún entresijo del CDN. Lleva unos años enlazando proyectos y este de ahora ha sido toda una sorpresa repleta de originalidad y desenfreno. Inevitablemente la podemos valorar en sucesión con su anterior trabajo, Pequeño cúmulo de abismos. Ella se suma a una tradición del surrealismo y del absurdo que en España en diferentes épocas ha marchado excelentemente. En los últimos tiempos contamos con Pablo Rosal con propuestas que aquí reverberan como El profesor no ha venido o Castroponce, donde la conferencia es la horma empleada. Sigue leyendo