30/40 Livinstone

El Teatro de La Abadía monta un césped en su escenario como alegoría del mundo moderno

3040livingstone_7_fichaSergi López busca, busca, busca y busca, y termina por hacer de esa búsqueda su modo de vida. Está creciendo y es lo que debe hacer, si quiere ser libre. 30/40 Livingstone nos sumerge en un espacio surrealista que corresponde exactamente con las pretensiones del padre. La pista de tenis que nace bajo los pies del explorador López simboliza el límite que el padre impone y que debe ser superado. A su vez, el protagonista encuentra a un ciervo sui géneris (interpretado por Jorge Picó) que lejos de remitir a todos aquellos arcanos de la virilidad, la naturaleza o la luz que la literatura y la religión han recogido en su seno, este ciervo representa a un «gilipollas» cualquiera que juega al tenis: deporte consistente en golpear una pelota con una raqueta una y otra vez. En proceso catártico, Sergi López se transmuta en juez (al igual que el padre) de silla (acomodado en un señorial sillón). Desde esa posición se dedica a dictar sentencia a base de noes, a llevar al límite con sus decisiones al jugador y a confesar (momento cumbre de la obra) que lo que más le gusta del tenis es departir en la zona VIP. Sigue leyendo

Anuncio publicitario