Hamlet/21

La obra de Carlos Be regresa a las salas teatrales de la mano del Komité de Expertos con una dramaturgia asentada en los viewpoints

Hamlet-21 - Foto (2)Que una obra estrenada en 2012 en la Sala Triángulo (ahora Teatro del Barrio) y que estaba destinada al fervoroso y minoritario circuito off regrese a los escenarios, ya supone una rareza. Pero los intérpretes de aquel proyecto han decidido darle otro brío y ellos mismos, enmascarados en el Komité de Expertos, se han dirigido, con la inestimable dirección de Isabel Sánchez. De esta manera, el montaje Exhumación de Carlos Be, ahora es Hamlet/21: Informe de una exhumación. Lo más llamativo de esta nueva «intromisión» es la dramaturgia; pues han optado por las técnicas del viewpoints. Procedimiento este, que en España está explorando y explotando fértilmente Gabriel Olivares. Esta mirada es crucial para el espectáculo que nos compete, y si bien se logra en bastantes momentos una extrañeza sugerente sobre el acontecimiento dado; también creo que es justo reconocer que ciertos excesos perspectivistas acaban por adensar la función, por romper cierto dinamismo y por entorpecer una claridad que se anhela entre tanta capa. Esto lo comprobamos, fundamentalmente, en el último tramo; cuando se buscan otros ángulos y los actores se colocan en lugares «incómodos para los espectadores», como uno de los laterales o, directamente, en una fila de butacas; además, con la obligatoria mascarilla sobre sus bocas. Parece algo innecesario, como un ansia por rizar el rizo, cuando, quizás, no se poseen suficientes medios técnicos. Y es que el viewpoints suele mostrar más atractivo cuando se alcanza una organicidad coral, por ejemplo. Así, encontramos, cierta tosquedad en el movimiento de los mínimos elementos escénicos con los que se cuenta, esencialmente una gran mesa central o una butaca, que van cambiando de posición. En definitiva, se echa en falta un mayor engarce y cohesión entre las escenas. Por otra parte, el tono de enorme distanciamiento que se establece entre los propios personajes —parecen permanentes desconocidos—, y las distintas capas de ficción con las que se quiere trabajar la tragedia shakespeariana, provoca gran frialdad. Aunque esto no tiene por qué suponer un gran impedimento para que podamos aceptar el reto de conectar con una serie de relatos que son interesantes y cautivadores. No obstante, todo lo afirmado, sobre todo, además, con los largos silencios, alarga la pieza en exceso. En fin, parece más un asunto de ajustes; porque muchas ideas funcionan y causan interés, realmente porque exprimen un texto que posee unos principios muy motivantes. Puesto que el desenterramiento de los restos del astrónomo y alquimista Tycho Brahe en 1999, sirvió para especular con su envenenamiento por mercurio, provocado por él mismo en el curso de algunos experimentos o por intercesión de altas esferas. Carlos Be entiende que ahí no solo se da un thriller de tintes políticos, sino que puede servir para ahondar en una de las teorías de crítica literaria que han planeado sobre aquella obra maestra. Es decir, ¿está el príncipe Hamlet inspirado en Tycho Brahe?  Al dramaturgo no le vale únicamente con la exploración detectivesca, sino que lleva su ensoñación a las propias vidas de dos historiadores y una filóloga. Así que traza —podemos señalar—, al menos, tres tramas que se entreveran con inteligencia sin llegar a formar los paralelismos. El trabajo simbólico juega de esta manera con la sabiduría del espectador, al que trata como alguien que conoce someramente aquello de lo que se le habla. Vienen los tres intérpretes de trabajar juntos en Tito Andrónico, y vuelven ahora con el bardo inglés para darle una orientación más sofisticada. Iván Ugalde hace de Ivan Shedar, un afanado y hasta obsesivo investigador que confía en demostrar su teoría acerca de que alguien de la nobleza asesinó a Brahe. Él mismo ha participado en las excavaciones para recuperar el cuerpo del científico. De hecho, mientras observamos las tareas de campo, como si estuvieran en el espacio sideral (muy a cuento), la iluminación preparada por Jesús Antón configura toda una serie de rayos verdes sobre humo espeso que nos ayuda a captar nuestra atención. Lástima que luego no se disponga de más medios, ya que las luces, en varias ocasiones, brillan en exceso y fuerzan la frialdad a la que me refería antes. Ugalde va forzando su personaje hasta redondearlo, mientras se encarna en el propio astrónomo (quien perdió su nariz en un duelo) y sufre, como le ocurrió a Shakespeare con Hamnet (también existe la teoría de que Hamlet procedía de su vástago), la pérdida de un hijo. Por su parte, Carmen Mayordomo, con esa sensatez interpretativa que le caracteriza acoge su rol con aspereza en la triangulación amorosa que la envuelve. Una filóloga que recarga, sin argumentación consistente –y mucho más si pensamos en Dinamarca—, su discurso con quejas y proclamas sobre desigualdad salarial y sobre lo complicado que lo tienen las mujeres, en este caso, en el mundo académico. Siempre quiso ser Ofelia y aquí, dada la dramaturgia establecida, acomoda con mecanicismo. Finalmente, Gabriel Moreno se queda como jefe del departamento y como hombre carente de fuste, zarandeado por sus dos colaboradores, uno por su ambición y la otra por su rechazo erótico. A veces, tanto decaimiento se convierte en interpretación dubitativa. Se halla en este montaje el equilibrio entre la didáctica historicista, propia de estos profesionales, y la ficción que va permeando entre insidias y misterios, acusaciones de manos negras cancelando presupuestos, y el uso de Hamlet como un código secreto que da otra vuelta de tuerca más hasta convertirse en un testimonio críptico. Esta propuesta, desde luego, propicia nuevas miradas sobre el gran clásico shakespeariano y nos traslada sus reverberaciones hacia el presente.

 

Hamlet/21

Informe de una exhumación

Autor: Carlos Be

Dirección: Isabel Sánchez y Komité de Expertos

Reparto: Carmen Mayordomo, Iván Ugalde y Gabriel Moreno

Música original y diseño sonoro: Bruno Tambascio

Movimiento escénico y viewpoints: Isabel Sánchez

Voz en off: Isabel Sánchez

Diseño de luces: Jesús Antón

Espacio escénico y vestuario: Komité de Expertos

Técnico de sonido: Ernesto Maci

Técnicos de luces: Alberto Barahona y Jesús Antón

Producción: Komité de Expertos

Sala Nave 73 (Madrid)

Hasta el 16 de julio de 2021

Calificación: ♦♦♦

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6 comentarios en “Hamlet/21

  1. Estimado. Soy Isabel Sánchez. Estoy agradecida por leer la crítica.
    Sobre Viewpoints, decirte que enseñé en Viena con ella, invitada por ella, antes de morir.
    Esto significa que conozco mi trabajo muy bien.
    Como bien indicas, la obra está en proceso. Los medios técnicos todavía no nos son favorables, no depende de nosotod, ¿que decir del espacio-tiempo en condiciones precarias, verdad? Pero esto en sí, es parte de las búsquedas en Viewpoints, no sé cuánto has estudiado los origenes filosóficos y artísticos de este mundo en el que llevo estudiando 20 años.
    El nombre “Viewpoints” y sus actividades pseudo-conocidas por muchos, han hecho mucho mal. Mary lo llamaba “trucos de circo”.
    Estoy encantada de que continuemos el diálogo y puedas encontrar el fundamento profundo para conocer más y más de lo que hablas, de lo que yo busco en esta obra y de cómo nada, para bien, está acabado.
    Ojalá podamos crecer y la veas en un tiempo. Sobre todo, ojalá conozcas el impresionante mundo creativo de Viewpoints con un poquito más de profundidad.
    Con respeto y amor,
    Isabel Sánchez.

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    1. Hola, Isabel:
      No dudo de tus conocimientos sobre viewpoints, reconozco que mi conocimiento sobre estos procedimientos es precario. Siempre espero conocer más. Cuando uno se sitúa en el lado de la crítica todo aquello que se debe saber es algo inmenso. Espero que vuestra obra continúe creciendo.
      Un saludo, Isabel.

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      1. Hola Ángel,
        Sí, la crítica, como cualquier otra profesión, requiere de mucha formación. Es la labor de los críticos: saber muchísimo de arte.
        De otro modo la crítica no crea cultura. Y os necesitamos. Pero os necesitamos preparados.
        Y en España hay una labor de profesionalización muy importante y necesaria que hacer.
        El montaje crecerá. Me dedico, tanto en la pedagogía como en mis prácticas artísticas a precisamente eso: cómo facilitar crecimiento.
        Un cálido y considerado saludo.

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